lunes, 11 de noviembre de 2019

Soberanía COsntructiva

Arquitectura Vernácula moderna.
Construir sin ley
Espacios de Saber y Poder

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Prof. Rodrigo Amuchategui
Prof. Carlos Bustos


Lucas Choclin
FADU, UBA, 2018



"Fui a los bosques porque quería vivir con un propósito para hacer frente solo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegare mi hora, que no había siquiera vivido. No deseaba vivir lo que no es vida, es tan caro el vivir !, ni practicar la resignación, a menos que fuera absolutamente necesario. Quería vivir profundamente y extraer de ello toda la médula; de modo tan duro y espartano que eliminara todo lo espúreo, haciendo limpieza drástica de lo marginal y reduciendo la vida a su mínima expresión…"
Walden, La vida en los bosques. H.D. Thoreau.
 



















El siguiente trabajo versa sobre la aparición de una cultura vernácula moderna o post-industrial especialmente de forma autoconstruida como forma de colonización del territorio en respuesta de la arquitectura industrial capitalista. Definir la palabra vernáculo no es una tarea fácil. La manera más adecuada de definirla según como nos acerca Rappoport es en términos de proceso; cómo se diseña y cómo se construye. El sujeto que habita posee un rol activo tanto en la construcción como en el diseño de la arquitectura venácula dejando se ser como en la arquitectura industrial un mero consumidor del  espacio.
Nos centraremos en el desarrollo de la vivienda aunque podría tomarse en cuenta el desarrollo de otros usos de la arquitectura vernácula moderna ligados al trabajo (bar, restaurant, etc), instituciones educativas (escuelas, universidades), instituciones religiosas (lugares de culto) e incluso en contados casos instituciones administrativas. Tomaremos en este trabajo a la vivienda como una unidad básica espacial social, estableciendo  como rol pasivo de la misma la mera provisión de un techo (casa dormitorio) y su fin positivo la creación de un entorno adecuado para el desenvolvimiento de las prácticas de sus habitantes. La necesidad del cumplimiento de ambos roles vuelven a la morada imprescindible para el desarrollo de una vida plena, transformando a la vivienda en un derecho a garantizar y no un mero bien de intercambio. La misma se realizará sea cuales sean sus condicionantes.
Las prácticas sociales se encuentran determinadas por la cultura social de los individuos. La definición entonces de qué es una vivienda y qué no, cuáles deben ser los espacios garantizados en la misma para dichas prácticas y cuáles no, se encuentra íntimamente relacionado con las concepciones culturales que construyan dicho habitar. Como se plantea en “Vivienda y cultura”, no podríamos determinar unas prácticas sociales que determinen la vivienda, sino que por lo contrario, es la vivienda y su forma de pensarla y construirla la que determina las prácticas sociales.  No es la intención del trabajo analizar las prácticas sociales de la vivienda moderna industrial sino contraponer y exponer una contracultura cultural in crescendo, la cual denominaremos como vernáculo moderno.
Actualmente el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas estima un déficit de cuatro millones de viviendas., a las que habría que  sumarle aquellas familias que alquilan perdiendo en ello la mayoría de sus ingresos sin tener garantizada la vivienda en caso de la ausencia de trabajo. Antes de continuar no quiero se puede dejar de remarcar que el déficit de viviendas no es tal dado que no se estaría teniendo en cuenta las viviendas vacantes o sub-ocupadas, estimadas en un 25% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La falta de viviendas es un problema sistémico. No es un problema en si (evidentemente lo es para aquellos que carecen) sino una consecuencia que solamente se podrá solucionar con la modificación del sistema, en este 
caso el capitalista que se destaca por dos particularidades esenciales; por un lado posee la necesidad de apropíarse de los medios de producción de sus habitantes para que los mismos se vean obligados a otorgar su fuerza de trabajo al capital. La otra particularidad sistémica es la cosificación de las relaciones sociales y con ello, la transformación  de la vivienda en una mercancía. ¿Cómo podríamos tener todos viviendas si la misma es considerada un bien de consumo ?
"La mayor parte de los hombres no parecen haber pensado mientes jamás en qué significa una casa, y viven pobremente toda su vida, innecesariamente, porque creen su deber el hacerse con una como la del vecino.” H.D. Thoreau, Walden, pág. 46
La construcción vernácula moderna parecería una forma alternativa de plantear el problema. La autoconstrucción y la soberanía constructiva que implica, desterraría la posibilidad de un déficit de viviendas en los estratos populares. Sin embargo, esos mismos estratos no poseen el acceso a la información correspondiente o como dice Thoreau tiene un anhelo de pertenecer al sistema productivo formal que hace que la adquisición de la vivienda sea buscada por formas convencionales (Creditos, hipotecas) raramente alcanzada. No se debe desdeñar entonces el valor simbólico del hogar y su propiedad. El simbolismo de los materiales certificados e industrializados no radica únicamente en la legalidad que implican, sino en la pertenencia a un sistema formal productivo. Asimismo, se puede evidenciar en el concepto de vivienda un fuerte arraigo cultural heredado denotado en el uso reiterado de arquitecturas que muchos inmigrantes (e incluso sus descendientes) traen de sus lugares de origen aunque posiblemente no sean los más adecuados para el nuevo emplazamiento. 
El planteo productivo de la vivienda vernácula moderna y su aparición reiterada no es una innovación sino un retorno. Una recuperación de las fuerzas constructivas y productivas por parte de los individuos. La vivienda tradicional no solo ha sido construida con un rol protagónico de sus habitantes sino que también la misma ha sido siempre un espacio generador para los habitantes, difuminando los límites entre el hogar y el trabajo.  No hay viviendas tradicional en donde no podamos observar un espacio destinado a la producción ya sea de alimentos o de elementos para la vida cotidiana, garantizando la posibilidad de realización de las fuerzas productivas.


La arquitectura moderna industrial, contrariamente y siendo cómplice del capitalismo ha establecido a la vivienda moderna como una “máquina de habitar” reflejada en la actual casa dormitorio : del trabajo a la cama y de la cama al trabajo, lejana a toda necesidad real del hombre y desterrando la idea de autosubsistencia de raíz retomada por el vernáculo moderno   donde quien construya, piense y habite el espacio será su usufructuario.

“… ¿de qué modo pueden los mortales corresponder a esta exhortación sino es intentando por su parte, desde ellos mismos, llevar el habitar a la plenitud de su esencia? Llevarán a cabo esto cuando construyan desde el habitar y piensen para el habitar.” (Habitar, construir y pensar” Heiddegger, Martin).



LA CASA PRODUCTIVA.
El derecho a la vivienda, tomando a la misma como generadora y no como consumidora garantiza la producción de alimentos y el trabajo de sus habitantes para su subsistencia articulados en comunidad.

"Si los objetivos que tiene el hombre civilizado no tiene mas valor que los del salvaje, si empeña la mayor parte de su vida en la satisfacción de necesidades no imprescindibles y de meras comodidades. Porque ha de tener una morada mejor que la de aquel? (H.D. Thoreau, Walden, pág. 40)”

Varios filósofos han marcado la necesidad de una vida armoniosa con la naturaleza, tema central en el Walden de Thoureau.. Sin embargo, el urbanismo moderno industrial desde una perspectiva higienista irrumpe en la búsqueda contraria.La naturaleza contrapuesta al imaginario del progreso. El progreso técnico y la civilización misma se han medido en mesura de la posibilidad de anular los procesos biológicos y naturales: frutas que no se pudren, uvas sin semillas  y la posibilidad de modificar la naturaleza a gusto y piazzere. El concepto del confort ha ido en en contra de la adaptación del hombre a su medio, imponiendo en forma contraria un parámetro del confort al cual el medio debía adaptarse.
Una visión desarrollista latinoamericanista del buen vivir ha criticado el supuesto progreso higienista estableciendo una nueva relación con el entorno. Las “necesidades materiales” son “culturalmente construidas” , son “asuntos de sentido” y hay mucha diferencia entre satisfacerlas a través de una economía de mercado capitalista o de hacerlo a través de prácticas e instituciones como lo han hecho la mayoría de las comunidades humanas en el curso de la historia. El resultado de este análisis desemboca en la mención del buen vivir como referente filosófico del vernáculo moderno,  posibilitando un desarrollo y crecimiento económico, social y cultural propio, siendo una de alternativas más importantes y peligrosas para la globalización neoliberal que define un nuevo campo donde el trabajo se encuentra integrado en la vida comunitaria sirviendo de norma para la definición de esta nueva categoría.
El buen vivir o bien vivir tiene distintas acepciones y significados  para diferentes culturas. Lo encontramos ya en la “Etica a Nicómaco” de Aristóteles y está presente en las distintas culturas con particularidades para cada una de ellas. Por ejemplo, en Ecuador, el sumak kawsay (buen vivir) propone la incorporación de la naturaleza al interior de la historia, no como factor productivo ni como fuerza productiva, sino como parte inherente al ser social y se presenta como una oportunidad para construir colectivamente un nuevo régimen de desarrollo rico en contenidos.Otro ejemplo seria el suma quamaña ( buen vivir) de la cultura aymara, que se alcanza a través de la alimentación y esto a través del control de la producción como se propone en la vivienda generadora.
Este concepto se encuentra incluido en las constituciones de Bolivia y Ecuador, en donde el buen vivir esta relacionado con otra forma de vida que promueve la armonía de los hombres entre sí y de los hombres con la naturaleza sin la pretensión de dominarla, representando una verdadera filosofía de vida. 
La Constitución Ecuatoriana en su art 283 define el sistema económico como social y solidario que tiene por objetivo garantizar la producción y reproducción de las condiciones materiales e inmateriales que posibilitan el buen vivir. La Constitución Boliviana define un modelo económico plural orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien fundados en los principios y visión propios de las naciones y pueblos indígena originario y campesinos. La búsqueda de la autoconstrucción vernáculo moderna en sintonía  plantea una nueva organización social en la cual la producción y la casa vuelven a juntarse.

Armonia entre el hombre y la naturaleza es también lo que buscan movimientos como el creado por Rob Hopkins y sus “ciudades transicionales El concepto de transición surgió de un trabajo de permacultura que Rob Hopkins diseñó en conjunto con los estudiantes del Centro de Formación Profesional de Kinsale. El objetivo principal del proyecto es dar a conocer un modo de vida sostenible, para ello se anima a las comunidades a buscar métodos para reducir el uso de energía, así como a aumentar su propia autosuficiencia. Un lema del movimiento es "Alimentos a pie, no alimentos a millas". Las iniciativas hasta ahora han incluido la creación de huertos comunitarios para el cultivo de alimentos, empresas de intercambio de residuos, e incluso la reparación y reciclaje de objetos antiguos en lugar de tirarlos a la basura.
A partir de 2009, muchos en el movimiento de transición incluyen el argumento del colapso financiero mundial y la crisis alimentaría mundial como un tercer aspecto, a la par del tema del pico de producción del petróleo y del cambio climático. Sin embargo, no es necesario el desahucio o la expulsión del ámbito formal para la elección de una vida más equilibrada.





“We want to prove that there are alternatives! You don't need to be a slave to the bank for your entire life. You don't need to grit your teeth through a crappy 9-5 job to pay off a mortgage on a house that is unhealthy to be in and poorly constructed...”










PROCESO CONSTRUCTIVO. LA AUTOCONSTRUCCIÓN
Trataremos de explicar el cambio de paradigma de las  construcciones vernáculas en contraposición con las construcciones industriales desde la concepción misma del construir y por ende, como hemos establecido anteriormente del habitar.




El sujeto en la arquitectura vernácula posee un rol activo tanto en la construcción como en el diseño, no se puede apreciar la especialización en las tareas a pesar de la presencia de jerarquias. Quien construye, más allá de la solidaridad será quien usufructe lo que edificado. En la arquitectura industrial, en contraposición, ninguno de los participantes que actúan en los procesos constructivos habitará el espacio. Es decir, quien lo produce no lo usufructúa siendo generalmente de estratos bajos quien lo construye. Pensado por profesionales y si el cliente es bueno, habitado por ricachones.


En las sociedades primitivas cualquier miembro del grupo social puede construir edificios  y es el mismo miembro medio quien construye su propia casa estableciendo sus necesidades y exigencias teniendo preceptos culturales tradicionales transmitidos de generación en generación. La tarea se debe realizar del modo más simple y menos molesto posible teniendo en cuenta los preceptos culturales preestablecidos. 
En el vernáculo moderno se vuelven a abrazar los preceptos de la autoconstrucción, la cual será en mayor o menor medida guiada y participada por sus futuros habitantes. El rol activo de los moradores en el proceso constructivo de la vivienda es esencial. La vivienda no posee un plano final hasta el término de su realización y generalmente es realizada a partir de  una o varias “mingas” , denominación que recibe el proceso de construcción solidaria en la cual un grupo social construye comunalmente una obra arquitectónica.




Abandonar la construcción industrial lleva en síntesis la necesidad de abandonar asimismo los materiales industriales convencionales (El famoso hormigón armado de la modernidad) y retornar a los viejos elementos de la arquitectura tradicional (adobe, madera, piedra). Una característica intrínseca de la arquitectura vernácula moderna es además  la reutilización de elementos obsoletos como puede ser botellas para entrada de iluminación hasta gomas de autos como de cimientos. En contrario a la arquitectura vernácula tradicional, no hay límites a la imaginación ni a las posibilidades técnicas (más allá de las propias del constructor). 
Dada la imposibilidad técnica de varios miembros sociales que apuestan al buen vivir y a la necesidad de un hábitat más acorde a sus necesidades culturales del individuo frente a la despersonalización citadina ha surgido la necesidad de brindar viviendas de realización fácil. Walter Segal, quien pretendió solucionar la crisis habitacional en Gran Bretaña en la década del ‘30, debida a los altos costos de las tierras, de la construcción y de los crecientes niveles de burocracia y regulación. En su planteo filosófico en Learning fron Self-Builders plantea la imposibilidad de solucionar dicha problemática a partir de los procesos convencionales de diseños con la nula participación de los futuros moradores en donde se presentaba a la vivienda como un producto acabado. Para ello generó un sistema flexible y modular en el cual se podría empezar con unas estructuras básicas que podían proporcionar un abrigo y poco después podían ser adaptadas o desarrollarlas a tiempo en función de las necesidades. Así fue que 'reinventó' vivienda – simplificando y estructurando el proceso para que cualquiera pudiera construir una casa barata y rápida. 
El proceso constructivo de Walter Segal ya había sido realizado por Carlos Gesell en 1931 en la generación de su casa de cuatro puertas, construcción fundadora de la ciudad de Villa Gesell autoconstruida por Carlos, prefabricada en los talleres de la familia Gesell. Este proceso constructivo está inspirado en la tradición anglosajona., no es casualidad que tanto como los Gesell y los Segal son oriundos de Alemania. Este tipo de construcción consiste en una estructura independiente de madera (posteriormente denominado como ballom frame) estructurada a partir de una sencilla rejilla modular estándar de madera contrachapada y cartón yeso (durlock), siendo extremadamente fácil de adaptar o ampliar en el futuro.
Esta característica de la vivienda en “eterno proceso” es una característica fundamental de la arquitectura vernácula. La misma siempre puede ser modificada, ampliada o re-estructurada. La posibilidad es dada fundamentalmente a que es contruida desde el habitar, y no habitada desde el contruir como sucede en las construcciones industriales. La posibilidad angular de la autoconstrucción radica en que los mismos habitantes pueden modificar su entorno. Construir la pieza del hijo, un taller o el desarrollo de un invernadero son posibilitados por propia iniciativa de sus habitantes.
Este proceso constructivo de ensamble ha ido avanzando hasta el día de hoy en dónde es posible incluso encontrar en internet planos creative commons de open source, en dónde los usuarios intercambian planos y desarrollos de proyectos. WikiHouse es uno de esos proyectos open source en donde se reinventa la forma de hacer viviendas posibilitando y teniendo como búsqueda el mayor alcance posible. En el participar arquitectos, diseñadores, ingenieros, constructores, inventores y constructores de sus casas, colaborando para hacer la mejor, más sustentable y más simple edificaciones. Estableciendo un nuevo estándar y forma de construir y diseñar.D:\258021-600-338.jpg

CONCLUSIÓN 

Hemos establecido a la casa como una unidad básica cultural y concluimos que la misma es definida por la forma de construcción. La soberanía constructiva es alcanzable en un grupo social siempre y cuando la misma sea ejecutada por los miembros medios del mismo. Asimismo, en el sentido que interpretamos de Heidegger vemos la relación intrínseca entre el construir, habitar y pensar y concluimos que arquitectura vernácula moderna en el habitar doméstico no posee únicamente el rol pasivo de la vivienda (techo) sino además roles positivos definidos culturalmente. En el caso del vernáculo moderno, con la búsqueda de autonomía especificado especialmente en los comunidades de transición se busca el aseguramiento de las necesidades primarias de los miembros del grupo social (trabajo y comida). 
No tiene sentido llegar a concluir si un modelo es más primitivo que otro ni establecer líneas temporales de poca relevancia. Sí, es una posibilidad de la reapropiación de las fuerzas productivas (las cuales podrían extenderse a otros tipos de vernáculo moderno ligados intrínsecamente al ámbito laboral) y sí, es una posibilidad de garantizar el sustento de los miembros sociales. Sin embargo, como hemos dicho, el problema de la vivienda es un problema sistémico y como tal es en realidad, una consecuencia. No sirve de nada plantear la necesidad de una soberanía constructiva para recuperar las fuerzas del trabajo apropiadas por el capital, si no planteamos asi mismo la necesidad de la abolición de la propiedad, especialmente la propiedad de la tierra. Más aún cuando la misma se presenta desde una perspectiva satelital en la cual no hay escape a su punto de fuga. La Tierra se presenta finita, totalmente mesurada, reglada, loteada y vendida. 


Se debe concluir que no existe territorio que conquistar, sí existe un territorio el cual debemos honrar en nuestra exigua mortandad, con el habitar más armonioso y equilibrado posible
 ¿Cuál es el rol del arquitecto en este nuevo paradigma constructivo? Nuestro rol debería recaer especialmente en el acompañamiento y solución de los impedimentos. El diseño como obra artística, abstracta, carece ya de sentido. No planteamos la abolución de los croquis ni la prohibición de la línea recta trazada con regla sino la erradicacíon de la obra singular diseñada. Los diseños en las viviendas deberían corresponder a las necesidades y exigencias de sus habitantes, y no los habitantes a las exigencias de sus moradas. Al construir ellos mismos sus hogares  podrán concretar sus exigencias y sus deseos.


BIBLIOGRAFIA:

Bauman, Zygmundt .”Modernidad líquida”. Fondo de Cultura Económica. 2002.
Estrella, Fermin. "Arquitectura de sistemas. Tomo II. Vivienda Productiva”. Editorial Ave Fénix. 2012.
Gudynas, Eduardo.  “Buen Vivir . Germinando alternativas al desarrollo” América Latina en Movimiento 462. Febrero 2011.

Heiddegger, Martin.  "Habitar, construir y pensar”. 1951 en Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, España 1994.
Hopkins, Rob.  “Compendio de Transición”. Editorial Mate. 2015.
Le Corbusier. “Hacia una arquitectura”. Ed Apóstrofe. 1958.
Marshall, Berman. “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Siglo XXI . 1988.
Ortiz, Carlos. “Los incautos. Historia de Villa Gesell y sus alrededores”. Ed Alfonsina.2010.
Pavón Torrejón, Guillermo. “Arquitectura vernácula y movimiento moderno”. Escuela Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. 
Rappoport, Amos . "Vivienda y cultura”. Editorial  Gustavo Gili 1969.
Thoureau, H. D. “Walden. La vida en los Bosques “. 1845.
Tocqueville, Alexis. "Democracia en América”. FCE. 1996.

  • Ciudades transicionales. 

  • Wikihouse12

https://wikihouse.cc

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